Sin título 1

Tenía ganas de escribir así que abrí mi Word, parte de Microsoft Office, preparé un café y me decidí a escribir, así que les quiero compartir el resultado de esta sesión, espero que les guste. Para más programas personalizados entra a CyberPuerta 

En ese momento nadie esperaba que pasara algo y ese fue el peor error, pensar que nada cambiaría, es honestamente algo irreal pero a veces es mejor aferrarse a eso por ese momento, lo hacemos en nombre de la aventura, del ser valiente aun sabiendo en una parte de nuestro cuerpo que justo vamos a la perdición por un rato.

Nunca se dejaban llevar pero ese día lo marcaron como una excepción como si alguien hubiera declarado ese día sin consecuencias con las posibilidades abiertas, con el doble de caminos a seguir (incluyendo los negativos) no se puede usar la frase “no podían evitarlo” porque eso implicaría que a alguien se le paso la idea de parar pero no fue así, nadie quería evitarlo, estaban dispuestos a atravesarlo.

Había pasado mucho tiempo desde que lo pensaron pero nadie lo aceptaba en voz alta, la pura idea teñía las mejillas y escondían sus rostros en el pretexto más tonto que encontraban o el tema de conversación que tuvieran a la mano, nadie lo notaba, era un secreto que tenían con ellos mismos.

Era una corazonada que no cedía y cuando podía aceleraba haciéndose más intensa pero ignorarla era parte de las ventajas de seguir en la zona de confort, esa incómoda sensación que se alimentaba con gestos, sonrisas, comentarios y lenguaje corporal casi invisible. Una bola de pretextos que se amontonaban atrás de la puerta y trataban de cerrarla para ofrecer la atmósfera correcta pero nunca pasaba.

Acciones simples con muchos mensajes cruzados, todos reforzando una idea que no estaba aparentemente clara pero de la que cada célula del cuerpo hablaba como un susurro o como cuando se te eriza la piel en pensar en una sensación.

La emoción de saber que tal vez ese día se podía cambiar la historia, que esta vez todo iba a salir bien, que la historia no estaría pendiente y no se repetiría en esta línea del tiempo, una esperanza preparada a suicidarse que recién le dieron una razón de vivir.

Probabilidades que se habían ido de vacaciones y que no estaban para ser razonables, simplemente flotaban curiosas y metiches para ver qué pasaba cuando eran pasivas. Todo el mundo miraba, sabían que era un momento crucial que todo era una conspiración morbosa porque muchas estelas habían seguido al tiempo y en consecuencia a ellos.

La oscuridad que bailaba con la luz en puntillas, los nervios que no dejaban dormir, el hormigueo de las manos por los músculos nerviosos, el silencio que acompaña a las respuestas importantes a salir de la boca, los ojos cerrados esperando que se mate la esperanza que sienten en el pecho, los oídos sorprendidos, las bocas encontradas después de años de haberse llamado las cosas más hermosas sin poder acercarse, la sensación de haber pertenecido ahí durante más tiempo del que pensaba, los tristes segundos que se acercan sin veredicto alguno, solo un momento, solo ese momento.

Vídeo: YouTube 

Información de: CyberPuerta y Cultura Colectiva 

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