Emergencia nacional

No Comments

El día de ayer por la mañana, al estar caminando por la calle, cerca de una gran tienda de venta de sillas plegables donde hacemos compras a volumen para nuestros eventos anuales que se llevan a cabo en las fábricas, leí en las noticias sobre un secuestro en Monterrey a un bebito de tan solo dos meses de edad, algo que me hizo detenerme por unos momentos para digerir aquella nota.

Lo primero que sentí fue un dolor en la boca del estómago parecido a aquel de la gastritis cuando esta es fuerte, después de haber consumido algún irritante que el estómago no acepta.

Algunos segundos después este dolor se calmó y todo fue remplazado por un profundo sentimiento de odio, un odio difícil de describir, el tipo de odio que no puede ser extinguido por el fuego ni por la sangre, elementos que probablemente lo harían aún más grande y un tanto adictivo después de su bautizo, como suele suceder en el caso de cuando la sangre se derrama por alguna causa.

Después de aquel sentimiento de rabia entró una fría reflexión sobre este tema y entendí que en este país verdaderamente hay unas llamas que crecen todos los días, por nuestra inactividad ante el crimen organizado, unas llamas que crecen de a diario por la falta de unión del pueblo mexicano ante una amenaza que pone en riesgo el bienestar de toda la nación.

foto-31El crimen organizado y el narcotráfico no es algo que afecte a tan solo una parte de la sociedad, o a un solo sector (que aunque fuera así deberíamos de reaccionar), sino que es una plaga que afecta a toda la sociedad de una manera igualmente dañina.

Anteriormente el crimen organizado afectaba generalmente a las clases altas y de recursos económicos elevados; sin embargo, ahora afecta todos los sectores sociales sin ningún tipo de segmentación, algo que está volviendo a este país en uno anárquico, donde la ley no existe y la seguridad es tan escasa como la nieve en el desierto.

Si las autoridades no defienden al pueblo y el gobierno se dedica a estafar a su gente, entonces el pueblo tiene el derecho de tomar justicia por sus propias manos y defenderse por sus propios medios con el mismo salvajismo que los criminales operan.

Esto significa que por cada ciudadano que caiga deben caer 15 criminales y sus asociados, en un modo en que el pueblo entero se declare en estado de guerra en contra del crimen organizado.

En un país que se encuentra en la situación en la que se encuentra México, debemos deshacernos de instituciones irrelevantes o de aquellos quienes abogan por los criminales, empezando por los Derechos Humanos, una institución que no ha permitido que el pueblo de México consiga su libertad de si mismo, ya que esta institución es la que presiona a las autoridades a actuar contra las personas que defienden su casa, su familia y sociedad.

Categories: Uncategorized

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *