El día prestado.

Era un departamento amplio, aunque un cuarto pequeño,  tenía un pequeño ventanal con unas macetas de plantas como sábila y ficus, había una televisión algo vieja y la cama parecía un bote de salvación porque todo alrededor era tapete con ropa sucia que se camuflajeaba.

En la cama estaba Caos y Lucas. Caos, una chica de 25 años, pálida color gris y con cabello morado largo, el maquillaje de sus ojos se había corrido pero había sido una larga noche y eso le tenía con cuidado a tal grado que se rascó el ojo.

A lado de ella estaba Lucas, un chico de 23 años, aún más pálido que Caos, tenía cabello rizado corto y estaba acostado en la cama en sus boxers, las sábanas se habían caído pero se confundían con el piso lleno de cosas como folletos que recogía en la calle como de cocina o capacitación de directivos México .

Lucas estaba adormilado y Caos se sentó en la cama, se puso las chanclas y fue al baño, cuando regresó se volvió a acostar y posó su cabeza en el pecho de Lucas, el reaccionó con un sonido de que estaba despertando.

Caos le dio un beso en los labios y le dedicó unos segundos para contemplarlo. Lucas todavía estaba confundido y no le pareció extraño ese gesto de ella. Lucas se limitó a darle un beso en la mejilla.

  • Hoy es la fiesta de Yu ¿verdad? –Dijo entresueño Lucas mientras se hacía bolita en la cama nuevamente.
  • Sí, deberíamos de ir
  • Qué raro, tengo la impresión de que no te gustaban las fiestas.
  • No me gustan pero Yu me cae bien.

Algo en lo que dijo Lucas le hizo palpitar una vena cerca del corazón pero no interpretó así el pequeño dolor, simplemente lo ignoró. El departamento era de Lucas pero Caos guardaba una muda de ropa ahí así que en el mar de ropa logró llegar al cajón donde lo tenía.

Un pantalón de mezclilla negro, una playera holgada, su brassiere morado, botas metaleras, a veces sentía que era un cliché pero le importaba un pepino, estaba muy contenta con su look, cepilló su cabello morado y se hizo una coleta. Lucas mientras tanto apenas estaba dejando la cama.

A Caos le gustaba mucho el café, le agradaba más el olor que el sabor pero lo disfrutaba había algo que hacía la cafeína en su cuerpo que la hacía sentir revitalizada, preparó con la vieja cafetera, después de media hora entró Lucas en la cocina, literal se había puesto lo que estaba en el suelo, era obvio que todavía no despertaba.

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Ambos se sentaron y comieron lo que había en el refrigerador mientras que Caos tenía su segunda taza del día, sin embargo aunque todo era muy real se preguntaba si no era algún sueño, algo no estaba bien, podía sentirlo pero seguía sin distinguir que era. Lucas en ese estado no iba a percibir nada y tampoco estaba segura si quería que él lo hiciera.

Aparentemente era un día normal.

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